La piel es un genuino producto de la naturaleza
y por ello suele presentar defectos naturales propios de su origen,
como arrugas o cicatrices, que permanecen visibles y deben ser
apreciadas y valoradas como un símbolo que denota su pureza
y autenticidad.
Una prenda de piel no sufre deterioro al mojarse, siempre q no
sea de forma intensa. Sacúdala para que suelte las gotas
de agua y déjela secar colgada de una percha a temperatura
ambiente, sin exponerla al sol ni a una fuente de calor directo.
No pase la mano para secarla, porque podría mancharla.
Al secarse recobrará por sí sola su anterior aspecto.
Para finalizar cepíllela suavemente.
Las prendas con acabados engrasados o encerados van perdiendo
progresivamente, tanto el brillo como su color inicial, obteniendo
un “look” envejecido. Este proceso es normal y se
realiza con esa intencionalidad. En caso de duda sobre la futura
apariencia que pueda adquirir la piel consúltenos y le
haremos una demostración del acabado final de la misma.
Al colgarla en el armario, procure que no esté apretada
con otras prendas.
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